Los Coen entre la duda de la violencia
Primera escena: Seguramente el Extra, diario que hace de la crónica roja y del morbo de la gente su negocio, en este país (Ecuador), titularía a la primera escena de No Country for Old Men, “No se salvó ni el perro”. Es que la imagen de la masacre de un grupo de narcos abatidos por otro es convincente.
Segunda parte: Bardem, sin comentarios, creo que solo Darth Vader me produjo ese escalofrío de los malos como lo hizo Bardem.
Tomy Lee Jones: Es otro gol de la película. Es muy difícil hacer de un papel cliché como es el sheriff incorruptible, un trabajo meticuloso. Creo que Tomy Lee Jones logró por fin mostrar que estos personajes están en el retiro. Ojala Hollywood lo haya entendido.
Este es el fin de la saga de los Oscares. Ahora toca volver a la realidad de un cine de Holywood que sigue en crisis y con pocas ideas nuevas.
3 comments:
Interesante comentario, pero agregaría que la película necesita un final más acorde con ella misma, un final que genere el sentimiento de que lo imposible es posible... que en cierto grado lo cumple. Además, terrible falla que no muestre la muerte del chullita... y de la abuelita delatora...
Flojo el comentario de Caecus. La pelicula es violentisima. Los Coen no dudan, actuan. Segun el, no es una pelicula "fuerte". Que mudo, no sabe nada. Bardem le estrangula al chapa como si nada y salen 10 baldes de sangre. Parece que Caecus tiene que verle al Rambo matar con una bazuka para decir que la pelicula es fuerte. La violencia de la pelicula mezclada con las elicsis (soy mono)--con esto le respondo a Kuskaya-- van sedita con el dialogo del Tommy Lee Jones con el gordito final: en que asco de sitio vivimos?
No es necesaria una bazuca, ni mucho menos Rambo para ver violencia de la buena. Solo un nombre Quentin Tarantino. Insisto en que los Cohen no actúan y que no se decidieron por seguir el ritmo que pedía la película. Es decir la cinta y su guión los superó. Por todo lo demás redacción, puntuación,comas, malas papas, entre otras, asumo toda la culpa.
El autor: José Candelario
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