Saturday, January 31, 2009

Juan León Mera

Se van a reír. Todo es burla y escarnio. Es inútil. La verdad es que una gringa me preguntó sobre Cumandá de Juan León Mera y yo no la había leído. Qué bochorno. Qué ignorancia olímpica. Esto fue el martes. Fui a la biblioteca y la saqué y la terminé de leer ayer en medio de risas, llanto fingido y vergüenza ajena. ¡Qué cursi es! Es cursiloide. Pero es como toda novela decimonónica, fruto de guerras independentistas, mezclas mestizoides criolloides indioides y la cursilería latina que está a flor de piel: lo de gravar en un árbol el nombre de la amada, lo de morirse de amor por un pelafustán, lo de la india que no es india sino hija del patrón, todo viene de Cumandá. Copia guasa de Atala de Chateaubriand, copia adusta de Paul et Virginie de Bernardin de Saint Pierre. Carlos Orozco y Cumandá Orozco son hermanos y cuasi amantes, pero ni se muchan; no les cuento más para que se la lean, pero en una edición bonita, no la de Sevilla que tiene faltas ortográficas.

Saturday, January 24, 2009

Beowulf

El Beowulf es el primer indicio del inglés. El indicio número uno de la poesía en lengua inglesa. Nadie sabe exactamente ni dónde ni cuándo se compuso, peor quién fue el poeta que lo compuso, pero se estima que en la Edad Media alta, en las tinieblas de la Edad Media alta, bajo la luz del filo de la luna, por el año 1000.
Es un poema que a mí me ha encantado, en el cual hay combates, honra y rezos, etcétera. Algo que me sorprendió fue que a pesar de que es viejísimo, el poema se lee fácil y rápido y se entiende. Se entiende todo. Las peleas, la acción, el viaje de Beowulf, el dragón, la lucha contra Grendel, la lucha contra la mamá de Grendel, todo apunta a la acción que se entiende. Entiendo la acción. A la voz poética de dulzura y rapidez, también hay que sumarle la religiosidad, un curuchupa experto el poeta, lo cual no es óbice para escribir un buen poema.
Entre los libros que ha insipardo el Beowulf hay que nombrar Grendel (1971) de John Gardner que me gustó tanto o más que el propio Beowulf. La novela de Gardner es relatada en primera persona por el propio Grendel, el monstruito de Beowulf. Da ternura. Ambos recomendados.

Michel Houellebecq

De Michel Houellebecq se pueden decir muchas cosas. De Las partículas elementales (1998) se pueden decir otras tantas. Pero la verdad es que los franchutes son campeones en sacar una vaca sagrada de la nada. Sale un libro incendiario como este y los franchutes sacan la cara llena de asombro, sacreblé. No es una novela mala, pero es muy desordenada y no conduce a nada más que a una que otra reflexión sobre lo animales que somos los seres humanos. Fuera de eso, hay que reconocer que Houellebecq no tiene pelos en la lengua y que la diégesis de su novela fluye harto. Pero la fluidez se ve menguada por la repetición de lo mismo y lo mismo: el sexo de una manera, cómo decirlo, cómo decirlo, verga con chucha y semen, ya lo dije. No lo recomiendo porque libros buenos hay demasiados y, en su mayoría, no son los contemporáneos. Siempre alucino por la forma que la gente escoge lo que va a leer. Por ejemplo, escogen Isabel Allende y no se han leído el Quijote. Lean a Houellebecq únicamente si han leído a Diderot, Voltaire, todos los simbolistas, Perec, Camus, etc, etc, etc.