Thursday, May 28, 2009

Wheelock

Me he dado a aprender latín no por gusto sino por obligación y no ser tan mudo. Sin embargo ahora que por lo menos puedo pedir una galleta y decir “mataré al próximo que lea una novela de Hidalgo” en latín, me siento mejor. El latín es de lo más chévere, lindo, bonito, felpudo, eufónico, sabroso, bello. Por cierto “mataré al próximo que lea una novela de Hidalgo” se dice: “Dehinc virum necabo ut literas Hidalgui legam” (seguro tengo alguna faltita).

El libro para aprender latín que usan en EEUU es el Wheelock. Todo el mundo lo conoce como el Wheelock en honor al apellido del autor. Da pasando el Wheelock ve. Lo recomiendo a TODOS. Vale como veinte, pero de él se pueden sacar los conocimientos suficientes para leer a Cicerón, Horacio, Marcial (mi favorito), Catulo, etcétera. Dame un Wheelock y dos empanadas. Debería ser obligatorio para todo universitario de humanidades una clasecita de latín.

Friday, May 15, 2009

Calila e Dimna

La literatura ejemplar para muchos es aburrida por su repetición. Puedo entenderlo a pesar de que soy una bestia. Que yo sepa hoy en día la literatura ejemplar se concentra, en su gran mayoría, en la literatura infantiloide. Me parece bien porque así mi hijo Shobani aprende.

Calila e Dimna (mediados del siglo XIII) es un libro de literatura ejemplar que originalmente fue escrito en sánscrito y, por algún valiente traductor, pasó a los árabes de donde toma su nombre y, de allí, a la Península en donde lo leyó David Bisbal. Calila es un can y Dimna es otro can. Ambos son malévolos y cuentan una historia dentro de otra y otra y otra. Hay uno que otro cuento que es fenomenal, pero la mayoría son aburridoides. Me daría mucha ternura, sin embargo, ver a un joven menor de veinte años leyendo este libro.

Sunday, May 10, 2009

Jacinto Benavente

Mis últimas lecturas responden a la obligación, hecho que no ha sido óbice para el disfrute total. Los intereses creados (1907) de Benavente es un drama picaresco donde, como su nombre lo indica, todo se hace por interés. Empieza con un prólogo irónico en el cual el autor dice que todo es una farsa. Es verdad, todo es una farsa, pero una farsa no lejana de la verdad. El personaje Crispín manipula a todos y todos son manipulados por Crispín. Mi mamá me mima, yo amo a mi mamá. La obra es cómica, está bien escrita, se burla de tuto, y es corta. Recomendada juventud. Lean teatro.

Tuesday, May 5, 2009

Cervantes (1547-1616)

El teatro de MC ha sido medio desdeñado por culpa del Quijote, pero también porque era inclasificable e indefinible al momento que vio luz: ful originalidad. Es normal, la novela ruboriza y pone en la cúspide de la burla a cualquiera; pero también se dejó de lado su teatro porque MC tenía que competir con Lope de Vega, el cual escribió alrededor de 1500 obras teatrales y era zurdo! JESÚS. Entonces para escindirse de LV, MC se hizo el sabroso y empujó su esfero a la ful originalidad y, por ende, naiden le comprendió.

PERO también creo que MC escribió sus dramas cuando era un joven rocoto, lleno de ímpetu y ganas, pero falto de madurez en la escritura y, por ende, muy apurado y todos sabemos que las prisas son enemigas de la calidad (las Novelas ejemplares (1613) lo ejemplifican de manera diáfana y palmaria: son mejores que sus entremeses a pesar de que se parecen como ñaños).

PERO: Numancia (1582) es su primera obra de teatro y es una delicia. No sólo por el lujoso verbo típico de MC, sino por el filo de fantasía que con inexplicable fluidez se presenta, se acomoda y se recrea ante uno que como lector no le queda más que cerrar los ojos y orar. No parece Cervantes porque no es chistosa, pero sí que parece cuando de la nada aparece un niño muerto o un pareado fortísimo que parece decir intelectum tibi dabo, stultus

Donaire es lo que dices, risa, juego,
Y loco el que pensase hacerlo

Hay que leer toda su obra. Pero tampoco hay que adorarlo porque hay por lo menos dos pasajes en Numancia que son idénticos a La Araucana (1569).