Sunday, March 8, 2009

Céline, Li Po, Arcipreste de Hita

¿Son acaso las seiscientas cuarenta páginas de Viaje a fin de la noche (1932) de Céline las que me han mantenido en vilo los dos últimos meses? ¿Es acaso la poesía selecta de Li Po (Siglo VIII) la que me ha dado diarrea constante? ¿O es la relectura del Libro de Buen Amor (1330? 1343?) del Arcipreste de Hita? Yo creo firmemente que es la muerte de mi abuela, un pan de dulce. Y también otras cosas que no vienen a colación acá. Pero eso no tiene componte, no hay marcha atrás, mejor así.

Viaje al fin de la noche me decepcionó porque es desordenado. Tiene, sin embargo, momentos brillantes. Frases aleatorias que salen de la nada como versos que parecen puñales que salen de las nubes y que, a su vez, se asemejan a proverbios bien pensados. Pilas el Céline. Además que hay movimiento constante, es un vaivén de insultos, misoginia, nihilismo, aventura, comedia, y narración picaresca que cae a chorros. ¡Qué potencia! Hay que leerlo, pero a la vez hay que tenerle paciencia a Céline: fue su primera novela.

El Li Po se murió intentando abrazar el reflejo de la luna que se veía en el mar, una noche en una panga o en un esquife o en una lancha. Estaba ebrio, vio el reflejo de la luna mecerse en el agua salada y dijo: esa es, nada de bagatelas. Con eso les digo todo sobre su poesía.

El Libro de Buen Amor es el mejor libro del siglo XIV. Punto. A leerlo.