Tuesday, October 13, 2009

Un capítulo del Quijote, Donoso, Yurkievich

Al revisar mis apuntes encontré una referencia al capítulo sesenta de la segunda parte del Quijote. El Q. quiere azotar a Sancho, pero Sancho no se deja, se pelean y S. le hace una zancadilla y le bota al suelo, le coge de los brazos y le pone la rodilla en el pecho, y le dice que se rinda. El Q. se rinde pero se pone bravo así que se separan por un instante. S. camina poco y va a arrimarse a un árbol pero le ocurre lo siguiente:

Levantóse Sancho, y desvióse de aquel lugar un buen espacio; y yendo a arrimarse a otro árbol, sintió que le tocaban en la cabeza, y alzando las manos topó con dos pies de persona, con zapatos y calzas. Tembló de miedo; acudió a otro árbol, y sucedióle lo mesmo. Dio voces llamando a don Quijote, que le favoreciese. Hízolo así don Quijote, y preguntándole qué le había sucedido y de qué tenía miedo, le respondió Sancho que todos aquellos árboles estaban llenos de pies y de piernas humanas. Tentólos don Quijote, y cayó luego en la cuenta de lo que podía ser, y díjole a Sancho:

-No tienes de qué tener miedo, porque estos pies y piernas que tientas y no ves, sin duda son de algunos forajidos y bandoleros que en estos árboles están ahorcados; que por aquí los suele ahorcar la justicia, cuando los coge, de veinte en veinte y de treinta en treinta; por donde me doy a entender que debo de estar cerca de Barcelona.

Y así era la verdad como él lo había imaginado.

Enseguida amanece y los cadáveres colgados aparecen con un hálito gótico y horroroso ante los ojos de los dos. FUAAAAA, qué imagen tan brutal, los forajidos inertes colgados de los árboles justo después de una pelea tierna y cómica, en los albores del día. Es la yuxtaposición típica de Cervantes que tanto sorprende, que nunca deja el pulso narrativo mezclando un sabor de melancolía con ternura, violencia y chiste conceptista. AAAAAAAAAHHHHHHHHH.


No recomiendo tanto la lectura de José Donoso y su novela Obsceno pájaro de la noche (1970) que tiene algo más de 600 páginas. Es un fiel representante del Boom por su calidad narrativa y por su imaginación, pero a mí no me convence su estructura que es por demás desordenada y que abre sendas que nunca cierra. Es una chapucería hacia el final. Tiene buenas ideas con la (re)escritura del libro que leemos hecha por un personaje, un monstruo que es un mudito y la esterilidad de la burguesía chilena incapaz de engendrar más que monstruos.


Fundadores de la nueva poesía latinoamericana (1984) de Saúl Yurkievich en la colección Ariel incluye a Paz, Neruda, Borges, Vallejo, Huidobro, Girondo. El crítico más parece poeta que crítico porque aunque tiene buenas ideas no puede explicarlas de manera lúcida, su lengua es muy barroca y preciosista. Su mejor aproximación me parece la que hace de Vallejo porque la de Borges es muy limitada. Finalmente, me parece valioso incluir a Girondo, pero no excluir a Lezama Lima. Igual cosa con Nicanor Parra. Dentro de todo recomiendo el libro para dar una luz canónica e inicial para discusiones más profundas sobre estos poetas.