Monday, March 31, 2008

Horton y el Mundo de los Quién - Pelicula

Después de Dumbo dudé mucho que un elefante volviera a protagonizar otra historia en el cine. La fama del pequeño paquidermo que fue rechazado por sus orejotas relatada en una historia tierna, que a muchos nos sacó unas lágrimas y nos hizo soñar con elefantes rosados, era difícil de superar.

Pero Horton y el Mundo de los Quién (2007 Dream Works) no se queda atrás. Al principio no entiendes qué chugchas hace un elefante en una selva junto a una cangura, y nunca defines qué o quién vergas son los compañeros del gran paquidermo. Pero a medida que pasa la película eso ya no importa.

El mensaje: cualquier persona es importante, siempre cursi, pero tampoco importa. Lo único que incomoda es la risa de los niños a carcajadas y la molestia de oír ‘quiero más canguil mami MÁS CANGUIL’ y que se rieguen las colas o refrescos o gaseosas o sodas, pero vale la pena porque es una señal de que el filme llega a su público, le da un chirlazo y se regresa.

Como extra: no se pierdan la escena fenomenal que se burla de los dibujos japoneses.

Por: José Candelario

Sunday, March 30, 2008

Craig Gillespie - Lars and the real girl (2007), película

Un pelafustán de baja estofa llamado Lars vive en un pueblo infame llamado Lafayette o Springfield. Está muy solo. Se compra una muñeca inflable. Piensa que es real y se la presenta a su hermano, a sus panas (bueno en realidad no tiene panas) y hasta a los feligreses de la iglesia. Todos son buena onda y tratan a la joven muy bien.

En un momento de la película, el director Gillespie, hace que Lars y su muñeca se besen con lengua a pesar de que ella no tiene lengua, y si la tiene es de plastico PYCA (no se habian besado porque hasta ese punto solo eran amigos). Y se besan y cualquiera diría por dios qué mala película. Pero nada de eso, se te van las lágrimas: la trama, la actuación, el guión, los diálogos, la fotografia, la musica, todo apunta a una de las películas más inteligentes que he visto hace años.

Para hacer una película de tal absurdo tema y de tan imbécil tesitura, hay que ser un valiente. Y para que esa película sea de calidad, hay que ser un alienígena. Gillespie es, sin duda, un alienigena al que le gustan los helados Bon Ice. Jesús. Es un alienigena que seguro ha leido a Walter Benajamin y ha dicho: este mudo no sabe nada. Hay que ver esta pelicula.

Roberto Bolaño

Supongamos que Bolaño está vivo. Clonamos a Bolaño y hacemos 5 copias exactas. Los 5 bolaños más el Bolaño original hacen un total de 6 Bolaños. Los seis se enfrentan en un partido de ecuavoli en La Carolina: tres, tres en las canchas al lado del CCI. Es casi seguro que en el primer quince, a la primera batida, antes de que la pelota pase la red, el universo explota.

Por favor, léanse toda la obra del mejor escritor chileno de todos los tiempos, y del mejor escritor latinoamericano (salvo Argentina) de la segunda mitad del siglo XX.

Rodrigo Rey Rosa

Leer las 157 páginas de La orilla africana (1999) es como ver una pelea entre el Angelo Barahona (armado con una pinza de cejas) contra un choro de la Marín (armado con un machete). Es la masacre.

Hay dos personajes principales que nunca se conocen y que se ven, una sola vez, de lejísimos sin saber quién es el otro. Pero tienen en común algunas cosas. La primera y más importante es una lechuza que no puede volar. La segunda es una franchute. Y el resto son cosas más complicadas que les afectan a ambos. Pero ambos no saben que les afectan por culpa del otro. Puesto que sus vidas nunca se cruzan frente a frente, pero se narran las cosas que les ocurren por culpa del otro, me aventuro a decir que Rodrigo Rey Rosa es un escritorsazo. Ademas que en la narracion, cada palabra es ‘le mot juste’. No hay verborrea. Ni diarrea. Solamente lo preciso. Es bien filudo.

Antes de que me olvide. Léanse también El cuchillo del mendigo (1992) que es uno de los mejores cuentos que he leído en español desde el verano del 78. Es casi tan bueno como los cuentos de Eva Luna, es casi tan bueno como los libros de la Solange Viteri (Jua, por blasfemar tan feo me estoy riendo solito ahorita). No, en serio, este guatemalteco es palabras mayores. Es cosa seria Polito. Máquina de originalidad, precisión, laconismo, qué grande es.

Alan Pauls

En algún momento de las 551 páginas de El pasado (2003) de Alan Pauls, el personaje principal, un tal Rímini, pasa de ser traductor e intérprete a ser entrenador de tenis. Ante semejante tesitura literaria cabe hacerse unas preguntitas: ¿El tenis es como una brizna de pasto? ¿Rímini y Sofía (su novia, una gata 10) son como el semen y la sangre? ¿El arte de la pintura sádica es para suicidarse? ¿Para orar? ¿Las elipsis de Alan Pauls dicen más que su verborrea? Y la última: ¿Hay componte para Alan Pauls?

El libro no tiene casi nada de humor, pero (chucha madre) tiene harta narración y harta narración elíptica. Es decir, narración que no está ahí. El pasado es una muestra de cómo narrar algo. O de cómo narrarlo todo. Dos páginas de cómo la pelota de tenis va de un costado de la cancha a otro, por ejemplo. Un narrador que se respete debe leer este libro. Pero debe también cuidarse de no botarlo por la ventana en un arrebato de furia bíblica. Terrible. 

Thursday, March 20, 2008

Coen - No Country for Old Men

Los Coen entre la duda de la violencia


Primera escena: Seguramente el Extra, diario que hace de la crónica roja y del morbo de la gente su negocio, en este país (Ecuador), titularía a la primera escena de No Country for Old Men, “No se salvó ni el perro”. Es que la imagen de la masacre de un grupo de narcos abatidos por otro es convincente.


Segunda parte: Bardem, sin comentarios, creo que solo Darth Vader me produjo ese escalofrío de los malos como lo hizo Bardem. La película me dejó mis dudas. No se puede negar que es una historia bien contada pero parece que no se la jugaron por esa violencia en las imágenes que se impone desde el principio. Esa ambivalencia entre hacer una película fuerte y luego preferir el recato choca, y molesta, tal vez porque el inicio de la peli a uno le hizo imaginar que se iba a enfrentar a escenas como las famosas de Snatch de esas que te estremecen del asiento, al final mi sed de sangre en este caso no fue saciada.


Tomy Lee Jones: Es otro gol de la película. Es muy difícil hacer de un papel cliché como es el sheriff incorruptible, un trabajo meticuloso. Creo que Tomy Lee Jones logró por fin mostrar que estos personajes están en el retiro. Ojala Hollywood lo haya entendido.

Este es el fin de la saga de los Oscares. Ahora toca volver a la realidad de un cine de Holywood que sigue en crisis y con pocas ideas nuevas.

Paul Thomas Anderson- Petróleo Sangriento

Petróleo Sangriento (2007)


En esta recopilación de películas Hollywodescas que participaron en eso que los gringos llaman Oscares, que cada vez es menos vista, cosa que me produce sobre todo una alegría indescriptible ya que no entiendo como 37 millones de personas pueden observa a un grupo de Homo Sapiens Sapiens desfilar por una alfombra roja, esta una peli que es imposible no mencionarla, Petróleo Sangriento, su traducción al español.


Es que no es solo la actuación de este gallo inglés que es espectacular, es un guión sólido digno de levantarse y aplaudir como se acostumbraba en mi pueblo al final de cada cinta.


Los silencios de esta película se deben rescatar. No todo en la vida es el cine en casa con 20 parlantes. Acá se recupera lo valioso de la imagen. Luego el papel de la iglesia es orgásmico. Mientras dura la peli odias al sacerdote y eso se incremente a medida de que los minutos pasan, hasta que al final sientes un alivio.


Lo malo aún falta que las películas de Hollywood crucen esa línea que les separa con ser más leales con los preceptos artísticos antes que con la taquilla. Aunque esta estuvo cerca no pudo dar el salto.

Tim Burton

Sweeney Todd un musical en el que Burton no desafina

En un mundo occidental donde el ritmo de moda no pasa de punchis punchis punchis y las letras más profundas hablan de dar gasolina de querer una minina o de lo buena que es una mujer para tirar, da un poco de paz saber que la música sigue siendo un componente fundamental para que el cine siga siendo considerado arte. No sé si séptimo noveno o décimo arte (se tendría que ver ahora que entra dentro de la clasificación de esta palabra tan abstracta y prostituida) pero arte al fin.

El lograr que algunos espectadores queden sumergidos por más de una hora y media en la tan temible sala obscura, absorto por la música e imágenes que proyecta Sweeney Todd, es digno de aplausos.

Es que las letras de la mayoría de canciones que existen en esta película son sarcásticas, con un trabajo de doble sentido que es sutil y que llega a convertirse en un humor, en esa buena papa que no proviene del chiste fácil de Pepito. Como el preguntarse a que sabe la carne de un cura. Debe ser suave y nutriente ya que está libre de pecado, dice la letra, mientras el barbero sangriento va ideando su nueva venganza.

Por supuesto hay lo flojo si no, no tendría sentido este breve relato. Para eso se escribiría a la página web de fans enamorados que tiene Tim Burton. Muchas veces el ritmo del musical es lento y existe el riesgo de caer en la monotonía. La cursilería y el romanticismo también están a la orden del día. Seguramente para aquellos enamorados que se estremecen al oír un hit del género arjonesco.

Johanna tan linda tan hermosa quisiera que estés a mi lado. Se escucha a un marinero que tiene más pinta de galán de grupos como Back Street Boys o Rebelde.

De la imagen, que se puede decir es Burton. Pero para aquellos que no saben quien es Tim Burton no esperen encontrar colores vivos y ositos cariñosos. Burton retrata al Londres gris, oscuro, que te hace sentir e incluso oler la pestilencia de aquellos años en que Europa era una cloaca.

La estética de la violencia se retrata perfectamente en cada corte fino grueso que da el barbero. La sangre brota hasta la cámara, le ensucia al espectador que no se asusta sino que la justifica.

Al final de este drama una lágrima cae, pero no la típica de tristeza sino esas lágrimas que mezclan el bien hecho con el miserables todos. El concepto de la tragedia griega se refleja y te deja ese sin sabor de las buenas películas. Al final no sale fin y sales de la sala con una euforia guardada que te permitirá volver a la triste realidad con un cierto aire de que aún existe magia en aquella sala oscura con tela blanca.

Por: José Candelario

Tuesday, March 18, 2008

Donatien Alphonse François (aka Marqués de Sade)

Donatien Alphonse François (aka Marqués de Sade) fue, sin lugar a dudas, un franchute fuera de época. Su novelita “Eugenia de Franval” lo demuestra sin resquicio de duda. Por cierto, qué pereza buscar el año de publicación de esta novelita, seguro responde a finales del siglo XVIII o principios del XIX antes de que feneciera el occiso. La fecha de publicación es importante porque, como dije antes, era un franchute fuera de época, incomprendido. Seguro alguno de uds ya lo leyó, pero igual:

Vamos a ver. Es una novelita en la cual un huérfano millonario llamado Franval se casa con una mujer encantadora. En todo. Más linda y graciosa que un cachorro de Terrier. Tienen una hija que se llama Eugenia y a la cual el joven Franval separa de su madre por 7 años y la instruye a su gusto. La chica no tarda en cumplir 14 años y se enamora de su padre y se acuesta con él con absoluta volición. Padre e hija planean entonces deshacerse de la madre y la incriminan en un falso adulterio con un amigo de Franval. El amigo de Franval accede a ayudarles bajo la única condición de que le dejen espiar, así como voyeurista, mientras se aparean. Le dicen que bueno y lo hace, pero al hacerlo se enamora de Eugenia, así que intenta robársela a Franval, pero éste, que no es mudo, le mata a tiros. La esposa de Franval es incorruptible, un pan de dulce, por lo cual el infame Franval decide la muerte para ella. Hábil en el fraude y la verborrea, le convence a su hija para que lo haga y él huye. La hija le pone Racumín en la sopa de fideo y le mata a la mamá. Pero se da cuenta y dice: ¡Oh no! Y ahí la novelita toma un giro no esperado...

Ya, el final no les cuento pero está de pelos, güey, cuando terminen van a orar. La prosa del Marques, su precisión y laconismo, son una sabrosura.

Wednesday, March 12, 2008

Enrique Vila-Matas

Hoy terminé de leer Exploradores del abismo (2007) de Enrique Vila-Matas. Es el segundo libro que me zampo de este caballero. Es que sus libros son bien zampables; es muy difícil no zampárselos. Es como cuando uno, a pesar de haber almorzado, se va al estadio y ve las empanadas de morocho y se le va la baba y se compra y se zampa las empanadas y después dice qué rico chucha.

El primero que me leí de él fue El mal de montano (2003) y en él, como en este, hay un abismo desde la Tierra hasta el planeta Marte&Xiacow. En uno de los cuentos de Exploradores del abismo que se llama “Amé a Bo” hay un man que viaja en una nave por más de 15 años con rumbo a la nada. Este man proviene del planeta Marte&Xiacow y es un humano solitario, el último humano del universo. Hay otro relato en el que el mismo escritor Vila-Matas escribe la vida de una actriz famosa y ésta la vive (no es la Britney). Hay otro cuento en el que hay un autista que no es autista, sino un franchute brutal. Hay otro de un niño que se llama Iluminado. Y así. Son casi 300pgs de delicia, ya no puedo seguir escribiendo porque no le hago justicia.

Tuesday, March 4, 2008

Rodrigo Fresán

Hay que leer Mantra (2001) de Rodrigo Fresán por los siguientes motivos. Uno. Seremos mejores personas. Dos. Aprenderemos de cine. Tres. Conoceremos la historia de México al revés. Cuatro. Habrá digresiones sobre la lucha libre. Cinco. Uno no puede pedir cosa más original. Puedo seguir hasta el mil, pero qué pereza.

La novela es de un niño mexicano que quiere hacer la película total. Es decir filmarlo todo. Siempre. El niño se llama Martín Mantra y tiene un chofer que fue luchador y que ahora es manco y que maneja con la máscara con la que luchaba antes. Mantra entonces se hace un casco que tiene una cámara incluida y cuyos lentes se le acomodan a los ojos. Entonces lo filma todo. Siempre.

Pero esto es sólo el principio. Después, por 400 páginas y en orden alfabético, las ficciones sobre la capital mexicana lo abarcan todo. Mantra, es en sí la novela total de México, o se aproxima mucho a serlo. Pero no lo lean mucho. Puede causar adicción y ahí sí, se cagan.