Donatien Alphonse François (aka Marqués de Sade) fue, sin lugar a dudas, un franchute fuera de época. Su novelita “Eugenia de Franval” lo demuestra sin resquicio de duda. Por cierto, qué pereza buscar el año de publicación de esta novelita, seguro responde a finales del siglo XVIII o principios del XIX antes de que feneciera el occiso. La fecha de publicación es importante porque, como dije antes, era un franchute fuera de época, incomprendido. Seguro alguno de uds ya lo leyó, pero igual:
Vamos a ver. Es una novelita en la cual un huérfano millonario llamado Franval se casa con una mujer encantadora. En todo. Más linda y graciosa que un cachorro de Terrier. Tienen una hija que se llama Eugenia y a la cual el joven Franval separa de su madre por 7 años y la instruye a su gusto. La chica no tarda en cumplir 14 años y se enamora de su padre y se acuesta con él con absoluta volición. Padre e hija planean entonces deshacerse de la madre y la incriminan en un falso adulterio con un amigo de Franval. El amigo de Franval accede a ayudarles bajo la única condición de que le dejen espiar, así como voyeurista, mientras se aparean. Le dicen que bueno y lo hace, pero al hacerlo se enamora de Eugenia, así que intenta robársela a Franval, pero éste, que no es mudo, le mata a tiros. La esposa de Franval es incorruptible, un pan de dulce, por lo cual el infame Franval decide la muerte para ella. Hábil en el fraude y la verborrea, le convence a su hija para que lo haga y él huye. La hija le pone Racumín en la sopa de fideo y le mata a la mamá. Pero se da cuenta y dice: ¡Oh no! Y ahí la novelita toma un giro no esperado...
No comments:
Post a Comment