Después de Dumbo dudé mucho que un elefante volviera a protagonizar otra historia en el cine. La fama del pequeño paquidermo que fue rechazado por sus orejotas relatada en una historia tierna, que a muchos nos sacó unas lágrimas y nos hizo soñar con elefantes rosados, era difícil de superar.
Pero Horton y el Mundo de los Quién (2007 Dream Works) no se queda atrás. Al principio no entiendes qué chugchas hace un elefante en una selva junto a una cangura, y nunca defines qué o quién vergas son los compañeros del gran paquidermo. Pero a medida que pasa la película eso ya no importa.
El mensaje: cualquier persona es importante, siempre cursi, pero tampoco importa. Lo único que incomoda es la risa de los niños a carcajadas y la molestia de oír ‘quiero más canguil mami MÁS CANGUIL’ y que se rieguen las colas o refrescos o gaseosas o sodas, pero vale la pena porque es una señal de que el filme llega a su público, le da un chirlazo y se regresa.
Como extra: no se pierdan la escena fenomenal que se burla de los dibujos japoneses.
Por: José Candelario
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