Tuesday, December 30, 2008

Hotel (2001) Mike Figgis


Filmar a lo Dogma. Cuatro o cinco películas dentro de la misma película. El canibalismo aparece de una forma sutil, incluso Light. Será que la carne del humano, homo sapiens sapiens es baja en colesterol. Una película que abre más interrogantes de las que presenta. El metalenguaje filmado dentro de la guasería de personajes que naufragan en el mundo del cine, o el mundo de Disney. Hotel presenta mucho más que un guión desorganizadamente organizado. Un trabajo de imagen que desfigura la realidad presentándola en diferentes tonos. Una película para volar. José Candelario.

Delicatessen (1991) Marc Caro Jean Piere Jeunet


Trabajar con el cepia es como tratar de escribir un poema a lo Góngora. Lo obscuro lo tornas en un tono cobrizo. Los tubos se vuelven una forma de comunicación y el humor se mezcla con el arte de una carnicería. Es precisamente lo que ocurre con Delicatessen es una historia sacada de lo irreal y plasmada con un toque de canibalismo en un mundo que se come entre ellos y en un contraposición de otro mundo subterráneo y vegetariano. El otro mundo que no queremos ver y que nos asusta. Imagínense vivir de granos entre alcantarillas, agua y ruido. Mejor no se imaginen vean Delicattese. José Candelario

Wednesday, December 10, 2008

Jorge Edwards

Para tomarme un recreo de los trabajos de fin de semestre me zampé la novela de Jorge Edwards La casa de Dostoiesky (Premio Planeta 2008). Relata la vida del poeta chileno Enrique Lihn y sus peripecias en los 50s, 60s y 70s. La novela de Edwards tiene varios méritos, entre ellos el humor, a ratos la prosa poética y no se diga la edición de letra grande y márgenes gordos para descansar las vistas. Lo único malo es que al Edwards le falta un chance de valentía porque se ciñe mucho a la vida de Lihn que, sin ser aburrida, no es (o no parece ser gracias a la escritura de Edwards) nada del otro mundo: poeta medio burgués, buen poeta, que vivió en París y en Cuba. Parece que Edwards no se da cuenta que ser poeta (y ser escritor en general) es estar lleno de mierda, profesión de batracio miserable, llena de bazofia chucha, y Edwards la pinta como una bella y romántica vida de viajes y Beaujolais, no me jodas. Son pocos, muy pocos, un puñado de infante en realidad los que como él le pegan al gordo y ya se pueden jubilar y bañarse en el castillo de Amaguaña, ir a las piscinas del Tingo, tomarse una Güitig.

Tuesday, December 9, 2008

Boullosa y Zambra (2)

Debido a uno de los fervientes admiradores del presente blog me tuve que leer la segunda novela de Alejandro Zambra: La vida privada de los árboles (2007). Me la terminé el mismo día que me terminé la de Carmen Boullosa: Llanto, novelas imposibles (1991).

Oí de Carmen Boullosa en una entrevista que le hicieron a Bolaño sobre mujeres narradoras, se expresaba de ella de forma encomiástica. Llanto, novelas imposibles (1991) de Boullosa es una de las miles de millares de novelas sobre la historia mexicana que a mí, en lo personal, ya me tienen harto, embadurnado de mierda hasta la mandíbula. La diferencia con Boullosa es que (1) escribe muy bien, su prosa es dulce y aguda, (2) no le tiene miedo a que sus libros no se vendan. La novela es desordenada, sin trama, sin estructura definida, pero es buena por la escritura. Tiene unas imágenes fabulosas (cómicas y dramáticas): Moctezuma haciendo una búsqueda en el Google, por ejemplo (sic). Hay que leerla simplemente porque es algo que debido a la escritura sostiene, no debido a la tesitura, ni la estructura, ni a la fama, solamente porque escribe bien, a pesar de ser desordenada.

De Zambra no mucho que decir excepto que está en vías de convertirse en buen escritor, como lo dije antes. Es ochocientas mil veces mejor escritor que yo, eso es seguro; pero yo no sé cómo ni por qué publica en Anagrama, en serio, porque no es para tanto. Yo veo entre él y Andrés Neuman, una gran diferencia. Neuman es más ordenado, mejor escritor y sus imágenes son un lujo y no tan forzadas. Además que Neuman tiene humor y Zambra tiene melodrama sentimentaloide que ya está demás ya (hay que darle puntos por escribir drama porque es dificiloide). Pero si le comparamos con Roncagliolo (estoy intentando comparar los tres mejorcitos nacidos entre 1975 y 1977) le da palo. Roncagliolo es el peor de todos, a mi juicio, sin ser malo. Roncagliolo lo que pasa es que es ordenado y hace un buen outline antes de escribir, pero su prosa es más seca y aburrida que la de Memín. Recomiendo Bariloche de Neuman y otra de mi generación que me acuerdo ahora: Guadalupe Nettel (1973) El huésped(2006).