Friday, October 10, 2008

Goytisolo y LeClezio

Vino Luis Goytisolo y le fuimos a ver. El tipo que debía entrevistarle estaba chuchaqui y no vino, por lo tanto a Luis Goytisolo le tocó improvisar y discurrió, por alrededor de una hora y más, sobre su propia persona. Qué llena de sabiduría su verborrea, una perogrullada; pero también que llena de egolatría. Después hubo trago y galletitas con el maestro. Le tomé una foto y me fui, nunca le pregunté nada. ¿Para qué?

Chucha NEWSLETTER: ¡el franchute Le Clezio Nobel de literatura! ¿Ya Le clezió? Me leí hace como dos años ‘El buscador de oro’ de este caballero y, mutatis mutandis, escribe como la Solange Viteri. Tampoco. En realidad no me pareció nada del otro mundo, ¿será porque mi francés es como la verga del licenciado Duplein? ¿Será porque soy un lector adefesioso? ¿Será porque soy proclive al bochorno? Pero un solo libro no dice nada, seguro se lo merece, pero el Nobel debió haberse ganado el infame de Sergio Pitol, o en su defecto el anodino de Álvaro Pombo, o en su defecto el ingenioso Iván Lendl que antes de coger la raqueta de tenis escribía versos del tipo:

a pesar de ser fea como la brea

a pesar de ser feo como el Berceo

te encanta verle y si besarle pudieras

sudada, sucia y roñosa aun lo hicieras

Wednesday, October 1, 2008

Marcel Schwob

Una amiga mía me trajo de México por encargo explícito Vidas Imaginarias (1894) de Marcel Schwob. Es una edición de 1991, la última que salió en español que yo sepa, prologada por José Emilio Pacheco el crítico erudito de cuentos. El libro es de pasta dura, es colorado y dice claramente que esta edición tiene un tiraje de 3 mil ejemplares. ¡3 mil! Soy un afortunado. Tengo una joya.

Lo primero que pasa cuando uno lee a Schwob es que inevitablemente uno piensa que Borges le copió todito, la tesitura, el estilo, las comas, los puntos, etcétera. Lo dice el mismo Pacheco y hasta lo diría el César Verduga si fuera crítico literario. Es evidente e ineludible la influencia. Pero Borges no era amigo del plagio y era, sin duda, mejor escritor.

Los cuentos de Schwob son de 3-4 páginas a lo mucho y narran las vidas de personajes históricos secundarios que nadie conoce. La narración es muy, pero muy corta, y con las palabras precisas. Adecuadas. Perfectas. Ni una más, ni una menos. “Le mot juste”. Ni una coma más, ni una coma menos. Ni un punto más, ni un punto menos. Ni una comilla más, ni una comilla menos. Todo esto porque la patria ya es de todos.

Los personajes son unos ruines roldosistas pero grecorromanos. Violadores, asesinos, putas, pintores, poetas rencorosos, soldados asesinos. Y todo lo que narra es increíble. No se puede dejar el libro. No se puede parar. Es un GRAN escritor, no solamente un buen escritor. Lo que pasa es que ya nadie lee nada publicado en el siglo XIX. Pero a este hombre hay que leerlo. Es obligatorio.