La literatura ejemplar para muchos es aburrida por su repetición. Puedo entenderlo a pesar de que soy una bestia. Que yo sepa hoy en día la literatura ejemplar se concentra, en su gran mayoría, en la literatura infantiloide. Me parece bien porque así mi hijo Shobani aprende.
Calila e Dimna (mediados del siglo XIII) es un libro de literatura ejemplar que originalmente fue escrito en sánscrito y, por algún valiente traductor, pasó a los árabes de donde toma su nombre y, de allí, a la Península en donde lo leyó David Bisbal. Calila es un can y Dimna es otro can. Ambos son malévolos y cuentan una historia dentro de otra y otra y otra. Hay uno que otro cuento que es fenomenal, pero la mayoría son aburridoides. Me daría mucha ternura, sin embargo, ver a un joven menor de veinte años leyendo este libro.