Friday, April 17, 2009

Reynaldo Arenas

¿Por qué no hablar de Reynaldo Arenas? Caballero que a mi juicio se mereció un magna cum laude en nuestra literatura y nadie se lo dio, y del cual el común de los mortales no sabría nada de no ser por Bardem y las cicatrices desprendidas de su moreno rostro de nariz recta en el celuloide. Escribo ahora sobre El Mundo Alucinante (1966), un ejemplito. Primero: el que no la haya leído vaya corriendo a comprarla. Segundo: que cualquier escritor que pueda escribir semejante novela es una cumbre de lucidez puesto que anda, sin temor y sin la “terrible duda de las apariencias” como diría el antemencionado Whitman, por una literatura adictiva e irrepetible aún ahora fuera de la tumba y el plagio. La mise en scène de El Mundo Alucinante no son meras teorías sino un intento exitoso de crear usando la claridad del estilo historiográfico mezclada con el humor, la picaresca, el surrealismo, lo fantástico, la poesía, la novela bizantina. La vida del personaje principal, Fray Servando, se parece a la vida de Arenas: ambos maestros del escape de cárceles cerradas como el puño postizo de Polifemo, cárceles reales y metafóricas de hombres barbudos. Seguro Fray Servando era casi tan huaso y valiente como Arenas. “La poesía vence a la lógica y el coraje de un hombre por alcanzar la libertad se impone a toda clase de infortunios”, dice él mismo.

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