Imaginen a Kevin Kostner, con acento del sur de Estados Unidos, con barba a medio rasurar y con una ignorancia suprema, a la que nos tienen acostumbrados las personas del norte de América, intentando votar por un candidato a la presidencia. Si ya se imaginaron eso; no debería seguir detallando el porqué ver esta película sería (es) una pérdida de tiempo pero la necedad me obliga a devengar esos $7 mal gastados en un cine de un estado del centro de Estados Unidos.
El guión de la cinta es sumamente sencillo: un borracho tiene en sus manos el destino de EEUU (cualquier parecido con la vida real es pura coincidencia). Este borracho tiene una hija que viene a ser su conciencia y que realza los valores de la libertad y la democracia. Lo que debería ser una comedia se convierte en una película nacionalista que busca dogmatizar a los espectadores, que a pesar de ser pocos a mi alrededor, en la sala de cine, se escuchaban murmullos de aprobación y una que otra risa que de lo que entendí (ya que la risa es diferente en inglés) reflejaba que ellos se sentían identificados con el personaje que acabo de mencionar.
Por último existe una parte que si se hila fino como se hace en este blog deja que pensar. Kostner, el mismo de Danza con Lobos y el gran éxito de taquilla el Guardaespaldas, menciona que uno de los problemas es que los mexicanos les quitan el puesto de trabajo a los trabajadores de EEUU y el candidato demócrata promete alzar un muro. Os dejo para su reflexión.
Por José Candelario
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