Monday, June 23, 2008

Charles Bukowski

Chusa, me he metido en problemas por regalarle un libro de Bukowski a mi novia. Bukowski es un cerdo, eso lo sabe todo el mundo, pero es un cerdo moderno. Sus libros son la risa + el alcohol + el sexo, ingredientes proclives a la aventura, ojos cerrados, negocio desesperado.
Las mujeres son el objeto casi siempre y de ahí surge la disyuntiva con la ñora.
Pero su escritura es la felicidad, la dicción, el pensamiento, lo trágico que se lee de un tirón. Además es insolente y malhumorada, tiene ritmo y armonía. Si empiezas no paras. Léanse El Cartero, Pulp, Mujeres, Factotum y todos los libros que puedan de Bukowski para aprender y preguntarse ¿Me das permiso, mi reinita?

Vargas Llosa

El hablador (1987) de Vargas Llosa es de esos textos del peruano en las cuales la estructura es a prueba de balas. Típico del Vargas Llosa: escribir novelas exactas, precisas, estructura que apunta a amar y obedecer al canon literario. Parece que le da miedo lanzarse de cabeza en una piscina. Es que ya sabe que la piscina está llena de fieras. Fieras hambrientas. O tal vez no sabe si la piscina tiene agua o no tiene agua. Si tiene agua, don Mario se lanza un clavado desde lo alto y no salpica nada de agua y dentro del agua se da diez trampolines y les dice a las fieras lero lero, candelero.

Me pregunto si Vargas Llosa se ríe leyendo a Aira, si dice chucha madre leyendo a Bolaño, si le dan mareos leyendo a Sergio Pitol.

José Eustasio Rivera

Cuando José Eustasio Rivera escribió La vorágine (1924) seguramente estuvo satisfecho. Después de poner el punto final, tal vez don Eustasio se lavó las manos con ace y dijo ayayay la juventud.

Esta novela es de esas de ‘la tierra’ en la cual se da un concepto de nación a través de la literatura. Por ahí va con Doña Bárbara de don Rómulo. Pero no es solo eso es algo más lleno de corazón orgulloso.

No sé por qué estoy escribiendo sobre La vorágine. Me gustó. No me gustó. Me asusta, pero me gusta.

Pero eso no importa. El que me haya o no me haya gustado no dice nada. La novela es importante porque sí. Porque por ahí viene don Eustasio arando la tierra con un palo de helado para que la Vanguardia y Colombia estén en armonía en el mapa; entre líneas, la vanguardia latinoamericana llamando unánimemente. Yo veo vanguardia en La Vorágine y soy miope.
Mi primera lectura de La Vorágine qué vergüenza.

Saturday, June 14, 2008

Osvaldo Hurtado

Las costumbres de los ecuatorianos (2007) de Osvaldo Hurtado es una bazofia por los siguientes motivos:

- No se puede resumir 500 años de ‘costumbres’ en 180 páginas
- Su bibliografía es una miga de pan. Es más pequeña que la de cualquier artículo investigativo de calidad publicado en cualquier revista seria
- Error garrafal: las conclusiones de Hurtado se basan en meras opiniones de historiadores y viajeros extranjeros que visitaron el Ecuador en el pasado. Hurtado asume, como investigador mediocre y falto de raciocinio, que los diarios de viajes y eventos históricos son objetivos y fidedignos. Como se nota que no ha leído a Hayden White
- Ejemplo: Hurtado dice que los ecuatoriano usamos el ‘da haciendo los deberes’ o el ‘dame pasando la sal’ porque somos vagos y nuestra costumbre es que nos ‘den haciendo’ todo. Según él esta expresión refleja nuestra vagancia, por tanto nuestras malas costumbres. Como se nota que no sabe nada de filología y de la contaminación del quichua en Ecuador. La ignorancia es atrevida. El ‘da + gerundio’, según Palomino y Mateus (filólogos de fama mundial especializados en quechua y aimara) proviene de una construcción de la lengua indígena que se propagó al español de Los Andes
- Otro ejemplo parecido es que saca una conclusión atroz de los ecuatorianos por el término guachimán. Ayy Osvaldo.
- Puedo seguir dando ejemplos porque hay miles, pero mejor que den haciendo otros

Por lo menos lo que dice Hurtado lo dice claro. No escribe mal. El contenido, sin embargo, es fraudulento. Qué pena que sea de los libros más vendidos en el Ecuador. Me da culillo sólo pensarlo. Disemina el estereotipo de que los ecuatorianos somos unos bárbaros, brutos y que nuestro cerebelo tiene solamente materia fecal por dentro y que esto no tiene remedio. Nunca. Viva Osvaldo Hurtado. Viva la burguesía.

Tuesday, June 3, 2008

Un tal Faulkner

El Villorio (1957) de Faulkner es imprescindible para cualquiera. Es la segunda parte de la trilogía de la familia Snopes que es la familia más avispada y despiadada del condado de Yoknapatawpha (copié y pegué porque no podía escribir bien esa huevá).

A Faulkner hay que leerlo con los cinco sentidos y con por lo menos dos cafés bien cargados. Si uno pierde la ilación por un par de hojas se caga, y empieza a divagar y pensar en los caballos salvajes del sur estadounidense y en el tabaco que mastican los brutos campesinos. A simple vista los caballos, el tabaco y los campesinos de Faulkner, parecen mansos y juiciosos pero son, vistos de forma ladina, como la escritura de Faulkner: un látigo ordenado y minucioso como el del Indiana Jones.

Ya me dio ganas de releer El ruido y la furia (1929) porque la primera vez no entendí ná.

Monday, June 2, 2008

Javier Vásconez

Cada vez que leo un libro de un autor ecuatoriano me doy cuenta de porqué no constamos en el canon literario latinoamericano. El retorno de las moscas (2005) de Javier Vásconez es una novelita que ejemplifica esto de la mejor forma. Con holgura, detenimiento y fruición deseo lanzarla por la ventana.

Se nota que Vásconez intenta saltar al abismo en ella pero se queda cortísimo. No pasa nada, un homenaje a LeCarré y poco más. El lenguaje intenta ser preciso pero no lo es, es flojo. De cara a la trama: el asesinato no tiene nada que ver con el detective Smiley. La novelita es medio asco. Y es el escritor mejorcito que tenemos !Jesús!

De los nuevos ecuatorianos lean a Javier Izquierdo y a Leonardo Valencia, ambos jóvenes y, estoy convencido, los que están creando nuevas sendas para la literatura ecuatoriana. También hay que releer a Pablo Palacio una y otra vez hasta que el Izquierdo este se decida publicar una novela porque solo tiene cuentitos. Misma cosa con el Valencia.

Indiana Jones - peli

INDIANA JONES EN EL REINO DE LA IMPRECISIÓN

No hay ninguna duda que quién haya pasado por primaria en cualquier país andino sabe que los Incas hablaban quechua y son los que escondieron el oro en la selva amazónica. Por supuesto que ver en una película que Pancho Villa enseñó quechua y que los Mayas son protagonistas es un shock para nosotros, pero se debe entender que la película no está hecha para nosotros. Por si no te has dado cuenta compañero: América Latina no es el eje del mundo. Se debe entender también que es una PELÍCULA, FICCIÓN, CON MÁS ERRORES QUE ACIERTOS, pero película al fin.

También complace saber que la ignorancia del Norte y de algunos países del Sur que estoy seguro ahora quieren visitar El Dorado en México, es profunda. Es increíble como una película puede demostrar que la ignorancia es atrevida, pero ahora es aceptada. Así lo debieron entender los guionistas que hicieron la película y sin esos groseros errores que para mí son intencionales para meter a la audiencia gringa dentro de la trama hicieron un gran trabajo. Indiana Jones cumple con las expectativas. Sigue siendo ese aventurero que no sabe nada de arqueología pero divierte. El ladrón de tesoros. El contrabandista que también le sale al señor Ford.

Dentro del guión también es importante darse cuenta que los indígenas, seres superiores, tuvieron contacto con los extraterrestres. ¿Quién critica eso? Seguramente el UFOLOGO Rodríguez NO.

José Candelario