Tuesday, April 15, 2008

Homero, edición de Stanley Lombardo

Para no ser discriminatorios aquí va una reseña de poesía. Pero de la primera poesía, la épica helénica.

Recién me releí La Iliada (Siglo IX adC) y aunque estoy convencido de que me gusta más La Odisea, en las 500 páginas de batalla de la Iliada hay una tensión que no afloja con ná y que es de lo más entretenida. Hay un montón de escenas de batalla en las cuales el Héctor le corta la cabeza a su contrincante y se la da de comer a su perro Peluso. También hay escenas en las cuales el Zeus se pelea con la esposa y le dice: “perra sinvergüenza qué has hecho?” El traductor de la edición que yo leí, un tal Stanley Lombardo, no vacila en usar los coloquialismos. Aparte de ‘perra’ y ‘sinvergüenza’ aparecen insultos como ‘idiota’ ‘buey tartamudo’ ‘animal’ ‘pero qué estupideces dices’ ‘devuelve la armadura’ etc. Es de matarse de risa. Pero no solo de risa vive el lector. Hay también las imágenes homéricas que son un deleite para cualquier dama o caballero: ‘se me formó una ola en la boca de sabor amargo’ [sic].

Si leen la Iliada o la Odisea again, por favor compren la edición de Stanley Lombardo. Me salió por $5 usada. Tiene un prólogo escrito por él mismo, donde lo explica todo, tiene un glosario al final con los personajes y con los dioses griegos, tiene un índice de las batallas, un catálogo de los combates a muerte, un índice de los discursos que cada personaje da y, como si esto fuera poco, una bibliografía de 4 páginas sugiriendo lecturas adicionales sobre el Homero.

10.000 AC

5 razones para no ver 10.000 AC.

1.- Si usted vio el corto de la película y escuchó que era del director del Día después de mañana es el primer motivo para no malgastar su dinero en entradas al cine y, ni siquiera en la película pirata.

2.- Si la necedad y el tedio del lunes le ocasiona que mire el cartel de un tigre gigante y un cavernícola y decida comprar el boleto a pesar de la primera advertencia (como me ocurrió a mí), se va a encontrar con la primera gran decepción de la película: los actores. Tanto la niña de ojos azules que viene de la tribu de los arios y el cazador de mamut rechazado por su grupo de amigos, como en la escuela secundaria de alguna cinta gringa mala, provocan querer clavarse un esfero en el ojo por su cursilería y su desidia ante las cámaras.

3.- La cacería que debería ser el primer punto de giro de suspenso en la película causó la risa de una sala de cine asustada, que no sabía si reír o levantarse de una vez y acabar con la tortura. Es más creíble una película de Disney.

4.- La primera lágrima sale cuando el gran cazador cae en un hueco encontrando a un tigre que le supera por el triple de altura y que textualmente le dice te salvaré pero promete no comerme como en alguna fábula de Esopo.

5.- Esa lágrima es una mezcla de risas y de pena por ver como se desperdicia el dinero. Después de esto el gran hombre blanco cavernícola llega ante las tribus negras y se convierte en el líder. ¿Existen palabras para esto?

Más no les puedo decir. Me siento avergonzado de haber ingresado a esa película. El final es aún más desastroso aunque usted no lo crea.


José Candelario

Monday, March 31, 2008

Horton y el Mundo de los Quién - Pelicula

Después de Dumbo dudé mucho que un elefante volviera a protagonizar otra historia en el cine. La fama del pequeño paquidermo que fue rechazado por sus orejotas relatada en una historia tierna, que a muchos nos sacó unas lágrimas y nos hizo soñar con elefantes rosados, era difícil de superar.

Pero Horton y el Mundo de los Quién (2007 Dream Works) no se queda atrás. Al principio no entiendes qué chugchas hace un elefante en una selva junto a una cangura, y nunca defines qué o quién vergas son los compañeros del gran paquidermo. Pero a medida que pasa la película eso ya no importa.

El mensaje: cualquier persona es importante, siempre cursi, pero tampoco importa. Lo único que incomoda es la risa de los niños a carcajadas y la molestia de oír ‘quiero más canguil mami MÁS CANGUIL’ y que se rieguen las colas o refrescos o gaseosas o sodas, pero vale la pena porque es una señal de que el filme llega a su público, le da un chirlazo y se regresa.

Como extra: no se pierdan la escena fenomenal que se burla de los dibujos japoneses.

Por: José Candelario

Sunday, March 30, 2008

Craig Gillespie - Lars and the real girl (2007), película

Un pelafustán de baja estofa llamado Lars vive en un pueblo infame llamado Lafayette o Springfield. Está muy solo. Se compra una muñeca inflable. Piensa que es real y se la presenta a su hermano, a sus panas (bueno en realidad no tiene panas) y hasta a los feligreses de la iglesia. Todos son buena onda y tratan a la joven muy bien.

En un momento de la película, el director Gillespie, hace que Lars y su muñeca se besen con lengua a pesar de que ella no tiene lengua, y si la tiene es de plastico PYCA (no se habian besado porque hasta ese punto solo eran amigos). Y se besan y cualquiera diría por dios qué mala película. Pero nada de eso, se te van las lágrimas: la trama, la actuación, el guión, los diálogos, la fotografia, la musica, todo apunta a una de las películas más inteligentes que he visto hace años.

Para hacer una película de tal absurdo tema y de tan imbécil tesitura, hay que ser un valiente. Y para que esa película sea de calidad, hay que ser un alienígena. Gillespie es, sin duda, un alienigena al que le gustan los helados Bon Ice. Jesús. Es un alienigena que seguro ha leido a Walter Benajamin y ha dicho: este mudo no sabe nada. Hay que ver esta pelicula.

Roberto Bolaño

Supongamos que Bolaño está vivo. Clonamos a Bolaño y hacemos 5 copias exactas. Los 5 bolaños más el Bolaño original hacen un total de 6 Bolaños. Los seis se enfrentan en un partido de ecuavoli en La Carolina: tres, tres en las canchas al lado del CCI. Es casi seguro que en el primer quince, a la primera batida, antes de que la pelota pase la red, el universo explota.

Por favor, léanse toda la obra del mejor escritor chileno de todos los tiempos, y del mejor escritor latinoamericano (salvo Argentina) de la segunda mitad del siglo XX.

Rodrigo Rey Rosa

Leer las 157 páginas de La orilla africana (1999) es como ver una pelea entre el Angelo Barahona (armado con una pinza de cejas) contra un choro de la Marín (armado con un machete). Es la masacre.

Hay dos personajes principales que nunca se conocen y que se ven, una sola vez, de lejísimos sin saber quién es el otro. Pero tienen en común algunas cosas. La primera y más importante es una lechuza que no puede volar. La segunda es una franchute. Y el resto son cosas más complicadas que les afectan a ambos. Pero ambos no saben que les afectan por culpa del otro. Puesto que sus vidas nunca se cruzan frente a frente, pero se narran las cosas que les ocurren por culpa del otro, me aventuro a decir que Rodrigo Rey Rosa es un escritorsazo. Ademas que en la narracion, cada palabra es ‘le mot juste’. No hay verborrea. Ni diarrea. Solamente lo preciso. Es bien filudo.

Antes de que me olvide. Léanse también El cuchillo del mendigo (1992) que es uno de los mejores cuentos que he leído en español desde el verano del 78. Es casi tan bueno como los cuentos de Eva Luna, es casi tan bueno como los libros de la Solange Viteri (Jua, por blasfemar tan feo me estoy riendo solito ahorita). No, en serio, este guatemalteco es palabras mayores. Es cosa seria Polito. Máquina de originalidad, precisión, laconismo, qué grande es.

Alan Pauls

En algún momento de las 551 páginas de El pasado (2003) de Alan Pauls, el personaje principal, un tal Rímini, pasa de ser traductor e intérprete a ser entrenador de tenis. Ante semejante tesitura literaria cabe hacerse unas preguntitas: ¿El tenis es como una brizna de pasto? ¿Rímini y Sofía (su novia, una gata 10) son como el semen y la sangre? ¿El arte de la pintura sádica es para suicidarse? ¿Para orar? ¿Las elipsis de Alan Pauls dicen más que su verborrea? Y la última: ¿Hay componte para Alan Pauls?

El libro no tiene casi nada de humor, pero (chucha madre) tiene harta narración y harta narración elíptica. Es decir, narración que no está ahí. El pasado es una muestra de cómo narrar algo. O de cómo narrarlo todo. Dos páginas de cómo la pelota de tenis va de un costado de la cancha a otro, por ejemplo. Un narrador que se respete debe leer este libro. Pero debe también cuidarse de no botarlo por la ventana en un arrebato de furia bíblica. Terrible.