Friday, August 21, 2009

Reflexiones, Vallejo, teatro

Ha salido una muy buena reseña de mi novela, no sé por qué. Agradezco, pero a la vez critico dulce y levemente. Desengañar al autor de la reseña, que es nada más y nada menos que Miguel Donoso Pareja, me parece atrevido porque él es viejo y habla del bolsicón de Tránsito Amaguaña porque la conoció. Lo único que me pareció bizarro y lejano a lo que un escritor debe decir es que dijo que el título no es “nada vendedor”. Que no se le olvide que una novela nunca sostiene por su título y el objetivo nunca es vender, CHUCHA, qué raro. Todo lo demás que pone en su reseña en cuanto a mi estupidez es totalmente cierto y amable. GRACIAS.

Por favor leerse Poemas Humanos (1923-38) de César Vallejo (1892-38), qué brutalidad, de ahí saqué el poema “los desgraciados” que está abajito. Bolaño en su libro Monsieur Pain habla de los últimos días de Vallejo en París, a leerlo también, la soledad del autoexiliado.

Por favor leerse Los clásicos del teatro hispanoamericano (1975) de G. Luzuriaga y R. Reeve que tiene más de 19 obras y 900 pgs. Entre esas hay dos obras precolombinas Rabinal Achí y el Ollántay (fecha discutible), pero ninguna ecuatoriana.

Friday, August 14, 2009

César Vallejo

Los desgraciados

Ya va a venir el día; da

Cuerda a tu brazo, búscate debajo

Del colchón, vuelve a pararte

En tu cabeza, para andar derecho.

Ya va a venir el día, ponte el saco

Ya va a venir el día; ten

Fuerte en la mano a tu intestino grande, reflexiona,

Antes de meditar, pues es horrible

Cuando le cae a uno la desgracia

Y se le cae a uno a fondo el diente.

Necesitas comer, pero, me digo,

No tengas pena, que no es de pobres

La pena, el sollozar junto a su tumba;

Remiéndate, recuerda,

Confía en tu hilo blanco, fuma, pasa lista

A tu cadena y guárdala detrás de tu retrato.

Ya va a venir el día, ponte el alma.

Ya va a venir el día; pasan,

Han abierto en el hotel un ojo,

Azotándolo, dándole con un espejo tuyo…

¿Tiemblas? Es el estado remoto de la frente

Y la nación reciente del estómago.

Roncan aún… ¡Qué universo se lleva este ronquido!

¡Cómo quedan tus poros, enjuiciándolo!

¡Con cuántos doses ¡ay! estás tan solo!

Ya va a venir el día, ponte el sueño.

Ya va a venir el día, repito

Por el órgano oral de tu silencio

Y urge tomar la izquierda con el hambre

Y tomar la derecha con la sed; de todos modos,

Abstente de ser pobre con los ricos,

Atiza

Tu frío, porque en él se integra mi calor, amada

Víctima.

Ya va a venir el día, ponte el cuerpo.

Ya va a venir el día;

La mañana, la mar, el meteoro, van

En pos de tu cansancio, con banderas,

Y, por tu orgullo clásico, las hienas

Cuentan sus pasos al compás del asno,

La panadera piensa en ti,

El carnicero piensa en ti, palpando

El hacha en que están presos

El acero y el hierro y el metal; jamás olvides

Que durante la misa no hay amigos.

Ya va a venir el día, ponte el sol.

Ya viene el día; dobla

El aliento, triplica

Tu bondad rencorosa

Y da codos al miedo, nexo y énfasis,

Pues tú, como se observa en tu entrepierna y siendo

El malo ¡ay! Inmortal,

Has soñado esta noche que vivías

De nada y morías de todo…

Tuesday, August 11, 2009

Fray Luis de Granada

Hay mucho que aprender (para escribir con lujo) de los místicos españoles del siglo XVII. Los dos más famosos fueron Santa Teresa de Ávila y Fray Luis de León. Uno menos famoso por algún albur académico fue Fray Luis de Granada (1504-88). Este último fue un poco más audaz que muchos y se lanzó a escribir un manual de cómo ser místico que tiene más de mil páginas y de las cuales me leí solamente la primera parte, alrededor de 300, y que se titula Libro de oración y meditación (1554, mismo año que el Lazarillo).

Este libro le dio problemas con la Inquisición porque en él se considera que cualquier persona puede llegar a la unión divina, no sólo los religiosos, cualquiera, cualquiera, un burócrata, un pintor, un guachimán, un ingeniero, un soldado. El libro es como un manual de instrucciones en el cual el Fray:

- Te ordena que hagas ejercicios de metidar y orar, que uses el silicio

- Sus órdenes varían de acuerdo al día de la semana y a la hora del día (noche, mañana)

- Hace preguntas retóricas que culpan al lector por no ser lo suficientemente devoto, e interpreta las palabras de la Biblia

- Utiliza un español transparente y está estructurado a forma numérica para facilitar la consulta

Este libro fue un best-seller en su tiempo, se daba con la Celestina y con las novelas de caballería; y porque nada en la Iglesia es fruto de la fortuna y se dieron cuenta del beneficio que podían sacar de él, los dominicos lo sacaron del índice y fomentaron su venta para ir acorde con la Contrarreforma. Y se vendió y se vendió y pasó de las diez ediciones en un tiempo record.

Un trocito dice más o menos así: “…qué eres tú sino un estiércol hediondo que debe tener odio santo ante ti mismo…qué son tus ojos sino perdición y muerte?” y concluyo con el hacimiento de gracias.

Sunday, August 9, 2009

José Carlos Mariátegui

En cualquier parte del mundo los domingos son un largo y solitario espacio para pegarse un tiro, abrirse la boca de un sablazo. Tedio brutal. Especialmente si uno lee cosas obligadas más que cosas que le atraen. Me tocó leerme los ensayos del peruano Mariátegui (1894-1930) porque no los había leído para mi lista de lectura.

Siete ensayos interpretativos de la realidad peruana (1928) se fundamenta en la economía. Dice M. que la economía es la base de los problemas del Perú, y que en ella misma se encuentra la solución, no en la raza, ni la educación, ni la literatura, ni nada de nada. Dice asimismo que los incas eran comunistas y que les iba bien, que vivían con soltura mirando al sol sin disparidades, comiendo pollito día a día sin mendigar ni matar. Todo es, por ende, culpa de la colonia y del feudalismo según él. El feudalismo es el demonio y es la palabra que más sataniza y demuele.
No estoy de acuerdo. Ni en lo uno ni en lo otro. Primero porque el problema (ni en Perú ni en LA) no se puede simplificar a una raíz tan abstracta y moribunda como la plata. Los roces de cultura sacan chispas que no tienen que ver con la plata sino con la idiosincrasia completa. Segundo los incas eran imperialistas y se imponían a las otras tribus y les obligaban, a machete limpio, adorar al sol. Igualito que los españoles pero en pequeño y sin armas.

Aclaración: su interpretación de César Vallejo es muy lúcida y, aunque corta, vale la pena. Igual cosa con la de Ricardo Palma que lo pone al trasluz de la profundidad de un verdadero crítico literario—me abrió los ojos.

Si lo leen, solamente leer la parte de literatura.

Thursday, August 6, 2009

Teatro Contemporáneo (1983) de Elena Paz y Gloria Waldman

He terminado de leer la antología de Teatro Contemporáneo latinoamericano (1983) editada por Elena Paz y Gloria Waldman, y me ha sorprendido. En ella encontré—entre solamente nueve obritas—unas joyas. Además del ecuatoriano Queirolo del cual ya hablé encomiásticamente, tengo que alabar al peruano Alonso Alegría por su obra “El cruce sobre el Niágara” (1965).

Se trata de un tal Blondin (1824-1897), acróbata franchute que se cruzó las cataratas del Niágara en un alambre. Lo hizo como seis veces y en una de ellas llevó una carretilla y en el mero medio del cruce se hizo una tortilla de huevo y se la comió (es verdad, fue un acróbata famosísimo, busquen en Google). Un chico de 18 años le reclama que la tortilla de huevo, en vez de ser de doce huevos como lo anunciaba la propaganda, fue sólo de ocho. Se hacen amigos y el chico le reta que haga hazañas más arriesgadas, como cruzar en un pie o parado de manos o con alguien sobre sus hombros o, ya de plano, cruzar sin alambre. En pocas palabras le reta a ser más valiente. Es todo una metáfora para ilustrar la valentía en la escritura, Alegría reta al escritor a subir la barra y escribir saltando al abismo buscando el abismo a sabiendas que no lo encontrará nunca y que una vez dado el salto no hay retorno. La obra es EXCELENTE. Se estrenó en España hace un par de años y en NY hace mucho. Tuvo éxito. Recomiendo su lectura fervientemente, muy dulcemente, fervientemente.

Ortega y Gasset

La rebelión de las masas (1930) de Ortega y Gasset explica la “Europa” de inicios y mediados del Siglo XX de forma amena y elitista. Me gusta más cómo lo dice que lo que dice, pero lo que dice no lo dice cualquiera y debe ser dicho porque no le falta mucha verdad.

Dice, en pocas palabras, que hoy en día vive un tipo de hombre que se llama el hombre-masa: un individuo que es igual en toda Europa y que no tiene ni dentro ni pasado, que es un tipo medio, sin educación, que es un colectivo y que hace todo lo que hacen los demás sin cuestionarse nada (e.g. ver televisión todos los días). Dice de este individuo que es “el que se siente como todo el mundo”, y que no se valora y no se angustia por ello. Esto es terrible porque impone un modo de vida vacío, vulgar, ignorante, que afirma la vulgaridad y que ataca al intelectual. Esto es inmoral según O y G, y lo peor de todo es que este tipo de hombre se ufana de no saber nada y se justifica. ¿Quién manda en el mundo?, el hombre-masa.

Escribe muy bien O y G, pero es elitista porque asume que todos somos ignorantes y hacemos lo que hace la mayoría siempre. Es un absoluto y el absolutismo es el padre de un hámster porque todo depende del contexto y del grupo social. La mayoría de gente tiene sus falencias de educación, pero no es ignorante per se, y no lo es con premeditación, sino solamente porque no tiene la inclinación ni el tiempo ni el empeño para hacer el esfuerzo, sin que se le vaya la vida en leer o no leer a Kant.

Hay que leerlo porque además hace chistes, aunque elitistas, insulta con finura, y sí hace pensar.

Tuesday, August 4, 2009

José Martínez Queirolo

Del teatro ecuatoriano no puedo decir mucho excepto que he ido a algunas obras de Malayerba y he salido contento. Igual cosa con Mis adorables entenados.

PERO: esta mañana, para mi lista de lectura, tuve que leer una antología (más con fines pedagógicos) de lo más escueta e infame. Me sorprendió harto: entre las nueve obras (sólo nueve de toda Latinoamérica!) estaba José Martínez Queirolo (1931-2008) un guayaquileño que, como su nombre lo indica, se pedorrea en dirección de la aristocracia de GYE. La obra en mención, un monólogo enano, se llama Réquiem por la lluvia (1963), recomendado a todos, va de una lavandera y su esposo beodo.