En cualquier parte del mundo los domingos son un largo y solitario espacio para pegarse un tiro, abrirse la boca de un sablazo. Tedio brutal. Especialmente si uno lee cosas obligadas más que cosas que le atraen. Me tocó leerme los ensayos del peruano Mariátegui (1894-1930) porque no los había leído para mi lista de lectura.
Siete ensayos interpretativos de la realidad peruana (1928) se fundamenta en la economía. Dice M. que la economía es la base de los problemas del Perú, y que en ella misma se encuentra la solución, no en la raza, ni la educación, ni la literatura, ni nada de nada. Dice asimismo que los incas eran comunistas y que les iba bien, que vivían con soltura mirando al sol sin disparidades, comiendo pollito día a día sin mendigar ni matar. Todo es, por ende, culpa de la colonia y del feudalismo según él. El feudalismo es el demonio y es la palabra que más sataniza y demuele.
No estoy de acuerdo. Ni en lo uno ni en lo otro. Primero porque el problema (ni en Perú ni en LA) no se puede simplificar a una raíz tan abstracta y moribunda como la plata. Los roces de cultura sacan chispas que no tienen que ver con la plata sino con la idiosincrasia completa. Segundo los incas eran imperialistas y se imponían a las otras tribus y les obligaban, a machete limpio, adorar al sol. Igualito que los españoles pero en pequeño y sin armas.
Aclaración: su interpretación de César Vallejo es muy lúcida y, aunque corta, vale la pena. Igual cosa con la de Ricardo Palma que lo pone al trasluz de la profundidad de un verdadero crítico literario—me abrió los ojos.
Si lo leen, solamente leer la parte de literatura.
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