Monday, February 23, 2009

F Fake (1974)


Un nombre. Orson Wells. La delgada línea entre lo real y lo falso. Los puristas del cine capaz que lo llaman docu ficción, para mi un documental. El juego de la mentira que se transforma en verdad por estar plasmada en una obra de arte. Solo que después de ver esta película no solo que te dan ganas de incendiar Radio Quito por la llegada de los marcianos sino de mandar a la mierda todo lo que el mundo iletrado de intelectuales que nos han rodeado por miles de años nos han vendido como lo estéticamente correcto. Casi casi como religión. Un nombre Orson Well. José Candelario

12:08 East of Bucarest (2006) Corneliu Porumboi


12:08 East of Bucarest (2006) Corneliu Porumboi

El cine no es una gran parafernalia de efectos especiales. Para no ser purista tendría que decirse que el cine no es solo una gran parafernalia. Además mi ignorancia es aguda y discriminar algo por su presupuesto sería discriminar todo. Pero 12:08 al este de Bucarest es la muestra de que un guión simple, un trabajo de cámaras común y corriente puede hacer una gran película. Incluso el jugar con tomas pésimas es hacer una gran cinta o filme. Dos hombres y un periodista -no hago esta distinción de periodista fuera de ser humano por sentirme uno de este grupo sino porque este grupo buscando la objetividad y prostituyéndose por la primicia dejan a un lado esas características de ser humano tan bíblicas-. En resumen si un dictador se va a las 12:00 de un país y la toma de la plaza fue a las 12:08 en otra ciudad, ¿será que fue revolución? Al Este de Bucarest trata esto con humor y con un desprecio a lo relevante digno de ser visto. José Candelario.

Libro de Alexandre y Libro de Apolonio

El Libro de Alexandre y el Libro de Apolonio, ambos publicados en el siglo XIII (por ahi), son la evidencia perfecta del poeta clérigo (mester de clerecía) y su afán por escribir bonito y pausado, usando algo que suena a herramienta ferretera: cuaderna vía. Joven, deme dos cuaderna vías y un tubo de PVC galvanizado. La cuaderna vía son cuatro versos alejandrinos de rima perfecta o como diría tres patines: tetrástofos monorrimos alejandrinos. Qué lindo.

El de Alexandre nada la vida de un tal Alex que a lo bildungsroman viaja, pelea, mata, etc. ¿Alejandro Magno? ¿Alejandro Suasnavas?, todo con tono providencial y con invocación a la virgencita. El segundo es más sabroso a mi juicio porque tiene más aventura y es una especia de novela bizantina, pero con lo mismo: invocación a la virgencita, aunque novela bizantina en extremis.

Ambos apuntan a dos cosas (bueno apuntan a muchas cosas, pero dos sobresalen): dar un modelo de comportamiento a las bestias medievales y entretener con moraleja. De las nubes oscuras llueven puñales afilados.

Sunday, February 1, 2009

Guillén de Castro

Las Mocedades del Cid (1605-1615) de Guillén de Castro es una obrita de teatro cuyo nombre indica su tesitura. Aquel que haya leído el Poema de Mío Cid, el primer poema conocido en lengua española, y le haya gustado, debe leer la obrita de Guillén de Castro porque ahí se cuentan sus años mozos y cómo llegó a ser un lozano caballero que mata a diestra y siniestra. Full honra. Da qué pensar y comparar con el típico quiteño (o cuencano o ambateño, etc.) imbécil que te quiere pegar porque le quedas viendo feo. Así era el Cid, por defender la honra de la Jimena le sacaba la chugcha a cualquiera, pero con espada, nada de trompones.

Saturday, January 31, 2009

Juan León Mera

Se van a reír. Todo es burla y escarnio. Es inútil. La verdad es que una gringa me preguntó sobre Cumandá de Juan León Mera y yo no la había leído. Qué bochorno. Qué ignorancia olímpica. Esto fue el martes. Fui a la biblioteca y la saqué y la terminé de leer ayer en medio de risas, llanto fingido y vergüenza ajena. ¡Qué cursi es! Es cursiloide. Pero es como toda novela decimonónica, fruto de guerras independentistas, mezclas mestizoides criolloides indioides y la cursilería latina que está a flor de piel: lo de gravar en un árbol el nombre de la amada, lo de morirse de amor por un pelafustán, lo de la india que no es india sino hija del patrón, todo viene de Cumandá. Copia guasa de Atala de Chateaubriand, copia adusta de Paul et Virginie de Bernardin de Saint Pierre. Carlos Orozco y Cumandá Orozco son hermanos y cuasi amantes, pero ni se muchan; no les cuento más para que se la lean, pero en una edición bonita, no la de Sevilla que tiene faltas ortográficas.

Saturday, January 24, 2009

Beowulf

El Beowulf es el primer indicio del inglés. El indicio número uno de la poesía en lengua inglesa. Nadie sabe exactamente ni dónde ni cuándo se compuso, peor quién fue el poeta que lo compuso, pero se estima que en la Edad Media alta, en las tinieblas de la Edad Media alta, bajo la luz del filo de la luna, por el año 1000.
Es un poema que a mí me ha encantado, en el cual hay combates, honra y rezos, etcétera. Algo que me sorprendió fue que a pesar de que es viejísimo, el poema se lee fácil y rápido y se entiende. Se entiende todo. Las peleas, la acción, el viaje de Beowulf, el dragón, la lucha contra Grendel, la lucha contra la mamá de Grendel, todo apunta a la acción que se entiende. Entiendo la acción. A la voz poética de dulzura y rapidez, también hay que sumarle la religiosidad, un curuchupa experto el poeta, lo cual no es óbice para escribir un buen poema.
Entre los libros que ha insipardo el Beowulf hay que nombrar Grendel (1971) de John Gardner que me gustó tanto o más que el propio Beowulf. La novela de Gardner es relatada en primera persona por el propio Grendel, el monstruito de Beowulf. Da ternura. Ambos recomendados.

Michel Houellebecq

De Michel Houellebecq se pueden decir muchas cosas. De Las partículas elementales (1998) se pueden decir otras tantas. Pero la verdad es que los franchutes son campeones en sacar una vaca sagrada de la nada. Sale un libro incendiario como este y los franchutes sacan la cara llena de asombro, sacreblé. No es una novela mala, pero es muy desordenada y no conduce a nada más que a una que otra reflexión sobre lo animales que somos los seres humanos. Fuera de eso, hay que reconocer que Houellebecq no tiene pelos en la lengua y que la diégesis de su novela fluye harto. Pero la fluidez se ve menguada por la repetición de lo mismo y lo mismo: el sexo de una manera, cómo decirlo, cómo decirlo, verga con chucha y semen, ya lo dije. No lo recomiendo porque libros buenos hay demasiados y, en su mayoría, no son los contemporáneos. Siempre alucino por la forma que la gente escoge lo que va a leer. Por ejemplo, escogen Isabel Allende y no se han leído el Quijote. Lean a Houellebecq únicamente si han leído a Diderot, Voltaire, todos los simbolistas, Perec, Camus, etc, etc, etc.