Monday, June 1, 2009

Moratín

El sí de las niñas (1806) es la obra de teatro que Moratín escribió mientras soñaba con una bella párvula mucho menor a él. Es de un viejo que se va a casar con una niña. El clásico topoi literario. La obra es entretenida, humana, feliz y triste, y tuvo en su momento cierta sal española llena de originalidad. Rompió con el neo-clacisismo del teatro del siglo XVIII y, por ende, por “nuevo” lo censuraron. Ahí está el valor real, crear algo “nuevo”, pero esa discusión da para mucho porque la obra de Moratín se basó en una de Miravaux y seguro éste en algún clásico griego o latino. Merece la pena leerla.

Juan Rodríguez Freile

El Carnero (1636) de Juan Rodríguez Freile es el libro epítome de la literatura colonial colombiana. Que yo sepa no hay uno parecido en la ecuatoriana. Contiene una serie de relatos costumbristas que narran lo que ocurría en Nueva Granada en el S. XVII, todo con cierto desparpajo y tono pedagógico. En realidad el libro es un adoquín, salvo ciertas partes que contienen humor y alguna que otra imagen rescatable. Los relatos son como chismes incipientes que a mí, personalmente, no me interesan en lo más mínimo porque el chisme es el demonio. Tal vez a algún colombiano le parezca bonito porque se describe Bogotá y una cierta estirpe criolla tradicionalmente pícara, donde se riegan el engaño, los amoríos y el timo.

Thursday, May 28, 2009

Wheelock

Me he dado a aprender latín no por gusto sino por obligación y no ser tan mudo. Sin embargo ahora que por lo menos puedo pedir una galleta y decir “mataré al próximo que lea una novela de Hidalgo” en latín, me siento mejor. El latín es de lo más chévere, lindo, bonito, felpudo, eufónico, sabroso, bello. Por cierto “mataré al próximo que lea una novela de Hidalgo” se dice: “Dehinc virum necabo ut literas Hidalgui legam” (seguro tengo alguna faltita).

El libro para aprender latín que usan en EEUU es el Wheelock. Todo el mundo lo conoce como el Wheelock en honor al apellido del autor. Da pasando el Wheelock ve. Lo recomiendo a TODOS. Vale como veinte, pero de él se pueden sacar los conocimientos suficientes para leer a Cicerón, Horacio, Marcial (mi favorito), Catulo, etcétera. Dame un Wheelock y dos empanadas. Debería ser obligatorio para todo universitario de humanidades una clasecita de latín.

Friday, May 15, 2009

Calila e Dimna

La literatura ejemplar para muchos es aburrida por su repetición. Puedo entenderlo a pesar de que soy una bestia. Que yo sepa hoy en día la literatura ejemplar se concentra, en su gran mayoría, en la literatura infantiloide. Me parece bien porque así mi hijo Shobani aprende.

Calila e Dimna (mediados del siglo XIII) es un libro de literatura ejemplar que originalmente fue escrito en sánscrito y, por algún valiente traductor, pasó a los árabes de donde toma su nombre y, de allí, a la Península en donde lo leyó David Bisbal. Calila es un can y Dimna es otro can. Ambos son malévolos y cuentan una historia dentro de otra y otra y otra. Hay uno que otro cuento que es fenomenal, pero la mayoría son aburridoides. Me daría mucha ternura, sin embargo, ver a un joven menor de veinte años leyendo este libro.

Sunday, May 10, 2009

Jacinto Benavente

Mis últimas lecturas responden a la obligación, hecho que no ha sido óbice para el disfrute total. Los intereses creados (1907) de Benavente es un drama picaresco donde, como su nombre lo indica, todo se hace por interés. Empieza con un prólogo irónico en el cual el autor dice que todo es una farsa. Es verdad, todo es una farsa, pero una farsa no lejana de la verdad. El personaje Crispín manipula a todos y todos son manipulados por Crispín. Mi mamá me mima, yo amo a mi mamá. La obra es cómica, está bien escrita, se burla de tuto, y es corta. Recomendada juventud. Lean teatro.

Tuesday, May 5, 2009

Cervantes (1547-1616)

El teatro de MC ha sido medio desdeñado por culpa del Quijote, pero también porque era inclasificable e indefinible al momento que vio luz: ful originalidad. Es normal, la novela ruboriza y pone en la cúspide de la burla a cualquiera; pero también se dejó de lado su teatro porque MC tenía que competir con Lope de Vega, el cual escribió alrededor de 1500 obras teatrales y era zurdo! JESÚS. Entonces para escindirse de LV, MC se hizo el sabroso y empujó su esfero a la ful originalidad y, por ende, naiden le comprendió.

PERO también creo que MC escribió sus dramas cuando era un joven rocoto, lleno de ímpetu y ganas, pero falto de madurez en la escritura y, por ende, muy apurado y todos sabemos que las prisas son enemigas de la calidad (las Novelas ejemplares (1613) lo ejemplifican de manera diáfana y palmaria: son mejores que sus entremeses a pesar de que se parecen como ñaños).

PERO: Numancia (1582) es su primera obra de teatro y es una delicia. No sólo por el lujoso verbo típico de MC, sino por el filo de fantasía que con inexplicable fluidez se presenta, se acomoda y se recrea ante uno que como lector no le queda más que cerrar los ojos y orar. No parece Cervantes porque no es chistosa, pero sí que parece cuando de la nada aparece un niño muerto o un pareado fortísimo que parece decir intelectum tibi dabo, stultus

Donaire es lo que dices, risa, juego,
Y loco el que pensase hacerlo

Hay que leer toda su obra. Pero tampoco hay que adorarlo porque hay por lo menos dos pasajes en Numancia que son idénticos a La Araucana (1569).

Saturday, April 18, 2009

Ana Caro

Cuando Ana Caro escribió su obrita dramática Valor, Agravio y Mujer por 1650 el pasatiempo más popular era tomar Bebas hechas con agua del Manzanares que en esa época tenía solamente guano de caballo.

La obra de Caro va de una tal Leonor que persigue a su amante, don Juan, para restituir su honor. Es el mito del don Juan subvertido a don Juan Piguave, un tonto, machista, egoísta. Está muy bien escrita y rimada. Hay preguntas retóricas, hay soliloquio femenino, hay acción, hay refocilación implícita. Qué valiente la Caro, escribir un drama tal en esas épocas. Se burla de todo y en especial de los hombres ecuatorianos. Sólo tengo un problema con el final que se despliega Deus ex machina total. Pero eso no importa. La obra no es profunda tampoco, pero es valiente, agraviante y mujeril.