Ya por fin terminé de leer La Calera (1973) del alemán Thomas Bernhard. ¡Chusa! Inefable. Yo no he leído nada igual. No tiene párrafos ni capítulos, lo cual no es muy raro, pero las frases no tienen inicio ni final. Es decir empiezan con el final y terminan con el principio (cuando terminan) porque la mayoría de veces nunca terminan: el Bernhard pone una comita y sigue y sigue y sigue. Esto te hace querer seguir leyendo porque piensas que la oración va a terminar pronto, ¡pero nunca termina! Lo cual a mí me frustra, pero me gusta. Lo mismo pasa con todo el libro que empieza con el final. Empieza con el asesinato, el esposo le mata a su esposa una inválida sorda, con una escopeta. El texto es la locura, y así como el asesino tiene la mente obtusa como los del MPD a los lectores se nos va obtusando la mente con la novelita. Qué miedo.
Tuesday, November 11, 2008
Thomas Bernhard
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