Tuesday, November 11, 2008

Thomas Bernhard

Ya por fin terminé de leer La Calera (1973) del alemán Thomas Bernhard. ¡Chusa! Inefable. Yo no he leído nada igual. No tiene párrafos ni capítulos, lo cual no es muy raro, pero las frases no tienen inicio ni final. Es decir empiezan con el final y terminan con el principio (cuando terminan) porque la mayoría de veces nunca terminan: el Bernhard pone una comita y sigue y sigue y sigue. Esto te hace querer seguir leyendo porque piensas que la oración va a terminar pronto, ¡pero nunca termina! Lo cual a mí me frustra, pero me gusta. Lo mismo pasa con todo el libro que empieza con el final. Empieza con el asesinato, el esposo le mata a su esposa una inválida sorda, con una escopeta. El texto es la locura, y así como el asesino tiene la mente obtusa como los del MPD a los lectores se nos va obtusando la mente con la novelita. Qué miedo.

Hay que ponerle harta atención porque si eres un mudo distraído de esos que se limpia los dientes con la cédula en los semáforos no te enteras. ¿Será que el alemán se presta más para el hipérbaton? Otra cosa es la repetición constante. Repite la misma palabra en la misma página pero desde frases diferentes. Lo cual hace que te dé ganas de mearte en el texto. Chugcha qué iras tengo hasta ahora.

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