Sunday, February 24, 2008

Sergio Pitol

Qué máquina de erudición y valiente escritura es aquel caballero mexicano conocido con el nombre de Segio Pitol. Yo creo que Sergio Pitol antes, durante, y después de escribir, se toma agua de tilo con un alka-seltzer, dos rebanadas de peyote, quince cucharaditas de cola-cao, siete patas de mosco zancudo, dos uñas de gato sangrón, tres picos de pájaro zurdo, cuatro cuernos de chivo panzón, dos ojos de cuervo dormido, cuarenta colas de rata y ratón y un colmillo molido de un jabalí cachetón (Chespirito dixit).

El libro en mención es Tríptico del Carnaval (1999) que reúne 3 de sus novelas. La primera se llama El desfile del amor y va de un historiador que investiga un crimen y cuyas investigaciones se narran de boca de los entrevistados. Todos con versión diferente (y similar) de los hechos porque su perspectiva y su contexto son, a ver como decirlo……son, este, son…… diferentes pues. El segundo es Domar a la divina garza y por decirlo en una palabra es: la caca mezclada con lo sublime (es sobre caca pero ¡qué fino es! No tienen idea). Es mi favorito: un mexicano corrupto se va a Estambul y narra cómo le lanzan caca desde el segundo piso, una masajista, su esposo y otra mexicana. Cuando el mexicano narra esto, también se caca. La caca lo inunda todo (a quién le llegue en México). La tercera novela es la más atroz: es de una mexicana que se casa e intenta matar a su esposo no una, ni dos, ni tres, sino cuatro veces. Siempre le sale mal. Además de eso le sacan la perimbucha más de 5 veces y al final se hace gorda y pobre y tienen que leerlo. Esta última se llama La vida conyugal .

Y hablando de carnaval, Pitol dice que se leyó a Bajtín y que de ahí le surgió la idea. Mis lecturas de Bajtín ya sea por mi seso menguado me dejaron medio en las mismas, es redifícil, además me lo leí en inglés y con diccionario y con mi mente pensando en el Siglo de Oro y yo no digo más. Vuélense a comprar Tríptico del Carnaval de Sergio Pitol.

Thursday, February 21, 2008

Helene Hanff

Ayer me llegó 84, Charing Cross Road de Helene Hanff, y mientras me comía un plátano empecé a leer y después de acabarme el plátano y de rascarme el pupo, seguí leyendo y no paré hasta terminar. Es un librito de 95pgs que uno no puede dejar de leer porque si dejas de leerlo te sientes presa de la angustia o del rascabonito, y te sientes un pánfilo gaznápiro joven de baja estofa.

Lo novedoso es que en el libro no pasa nada, son sólo conversaciones epistolares, no hay trama, no hay historia, no hay descripciones, no hay ná de ná (de los libros comunes). Bueno sí pasan muchas cosas en el contexto histórico y muchas cosas relacionadas a la literatura, es decir, la referencia a clásicos y a oscuros y vetustos escritores ingleses (por qué no). Pero los personajes no se mueven y apenas sabemos que les gusta comer tocino, huevos, pan, jamón, no me queda claro si les gusta la avena con pasas o sin pasas o con una pizca de canela y con leche descremada o leche entera.

Pero lo chéverebacánalobestia de este libro es que sabemos lo que lee la misma Helene Hanff. Y lo que no lee (tal vez más importante).

Ya, ahorita mismo, vayan a la librería más cercana y pídanse una copia.

Thursday, February 14, 2008

César Aira

Aquel o aquella persona que no ha leído a César Aira es un infeliz. César Aira es una máquina de escritura original y de calidad. César Aira es, sin duda alguna, un valiente. Toda persona que lea, debe leer a César Aira y le aseguro que dirá: ¡oh no! O tal vez se preguntará: ¿Quién es usted? ¿Adónde va?

De cajón hay que leerse ‘La princesa primavera’, ‘Cómo me hice monja’, ‘El pequeño monje budista’, ‘Yo era una chica moderna’. De los otros 40 libros que tiene, escojan cualquiera, todos son buenos, no en realidad no son buenos, son buenísimos. Aunque esto no quiere decir nada.

La literatura de César Aira es una literatura que sin temor, va de: fetos, un tipo que no es un tipo sino un árbol de navidad, una niña que es un niño, un pianista resucitado, una oveja ciega que come helado, etcétera. Todo esto les parecerá burla o risa o ridiculez o tal vez les parecerá la uña de una niña. Pero no. Está tan bien escrito que no es nada de lo anterior sino todo lo contrario (bueno humor lo tiene, pero el que solamente se ría con los textos de Aira no sabe ná, hay que verle el condumio que lo tiene de sobra).

¿Quién dijo que un escritor hispánico no puede escribir sobre un zombi? ¿Quién lo dijo? ¿Quién? ¿Quién? A ver respondan ¿Quién?