Hoy y ayer han sido días alegres por varios motivos. Uno: ganó el morein de presidente. Dos: me he dado cuenta de que no soy tan mal escritor como pensaba. Tres: Me leí Bonsái (2006) del chileno Zambra y me quedé aliviado y con ilusión de infante.
El libro de Zambra es un cuento largo. Tiene menos de 95 páginas, la letra es del tamaño de un camión de bomberos y el dibujito de un bonsái. No es tan buen escritor pero no es tan mal escritor tampoco. Javier Cercas ya lo dijo, hay buenos escritores y hay grandes escritores. Zambra, que nació en 1975, está llegando a ser buen escritor recién. Lo que yo no entiendo es cómo publica en Anagrama. ¿Es acaso el amante de Herralde? ¿Es acaso un alien del planeta Trafalmadore?
Bonsái va de unos amantes que les gusta la literatura, pero que no han leído a Proust. La chica a la final se suicida en el metro de Madrid. No me jodas. Ana Karishina. Antes del suicidio contra un tren un man sueña con un oso de color morado. Léanlo y después hablamos.